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De amores con una “cincuentañera”

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"Es una diosa”. Con esta aseveración comienza Víctor su oda a Paula. Y la llamo oda porque su correo es toda una apología a la mujer que cuenta le ha robado el alma y el corazón. Quedé con la quijada en el piso cuando comencé a leer tan bello escrito. Este hombre se desvive en halagos. Asegura que ha sido la mejor relación sentimental que ha vivido, y ruega que nunca concluya. Veamos.

“Apreciada Cara Mía. Te sorprenderás pues no escribo ni para consultas ni para quejarme. Te escribo para hablarte de Paula. Es una diosa. Es la mujer de mis sueños. Tal y como la imaginé, tal y como la quería, así llegó a mi vida.

Jamás pensé que a mi edad, 43 años, me enamoraría de una mujer mayor que yo. Soy divorciado, con dos hijos ya grandes. Hace cuatro años que como soltero me dediqué a vivir la vida sin preocupaciones y, mucho menos, responsabilidades a nivel romántico.

Yo era de los que le hacía la cruz a las relaciones serias. No eran para mí. Claro, eso hasta que conocí a Paula. Esta mujer me puso de cabeza desde el primer día que la vi y me habló. La conocí en un “sport bar” mientras veía un juego de béisbol con mis amigos Pancho y Luvi.

Soy fanático de los Tigres de Detroit y justo cuando va a batear uno de mis jugadores favoritos, esta mujer con un aroma delicioso le comentó a una amiga: “espera un momento que al bate va Prince Fielder”. ¡Imposible! ¡Una mujer que sabe de béisbol! ¿Puedes creerlo? Precisamente, Fielder, that’s my man! Te juro que no se me viró el cuello de milagro.

Acto seguido le pregunté que cómo conocía de Fielder. Y ella, con una coquetería única, (la que ha mantenido) me mira y me dice: “me encantan los deportes”. Y como si fuera un poema empezó a enumerar estadísticas y promedios. Música para mis oídos. Ni los macharranes de Pancho y Luvi saben de esas cosas.

Salí del trance cuando me dijo que se iba con sus amigas. Traté de que no se fuera, la invité a tomar algo, pero me rechazó. Si me preguntas cómo terminó el juego, ni idea tengo. Desde ese momento solo tenía ojos para ella.

Paula no es ninguna nena, es una mujer madura. Está en sus cincuenta y tantos. Yo la encuentro fabulosa. Mis amigos me dijeron que estaba loco. Que cómo me fijaba en una mujer como ella. La realidad es que me tocó desde ese momento. Sabrás que antes de irme, interrumpí la conversación y le pedí su número de teléfono, se echó a reír y me lo dio.

Al día siguiente la llamé y desde entonces soy un afortunado que escucha su voz cada momento. Cara, esta mujer me ha enamorado como ninguna. Sí, tiene más edad que yo, pero quiero que sepas que eso no ha sido motivo para problemas, al contrario, es una relación relajada, tranquila, sin rollos. Es que los cincuenta son los nuevos cuarenta, me dice ella muerta de la risa, cada vez que le digo que es radiante y encantadora.

¿Por qué me encanta Paula? Te cuento. Acostumbrado a salir con mujeres jóvenes, la llegada de ella a mi vida me rompió los esquemas. Esta mujer es segura, cualidad que me fascina. No te niego que a veces surge una que otra inseguridad, pero nada que no se converse tranquilín.

Ella tiene dos hijos, grandes, con su vida hecha, por tanto, no hay líos para salir ni para vernos. Cuenta con tiempo libre, y sabes qué es lo más que me gusta: su independencia. Además, de que no anda buscando padres para sus muchachos. Ni tampoco quiere matrimonio. Estamos más que claros.

Esta mujer tiene un dinamismo único. Le gusta bailar, escuchar buena música, toma clases de cocina, medita, y domina el arte de la buena conversación. Otra cosa, me escucha. Nada de yo, yo…

Con Paula he aprendido a quererme, sí a apreciarme tal cual soy. Antes no salía del gimnasio, incluso las chicas con las que salía solo hablaban de estar “fit”, pero ahora ya no es así. A sus cincuenta y tantos, Paula no tiene la figura perfecta, pero me disfruto el mapa de su cuerpo cual geólogo en Sumatra.

¿Cuánto durará esta relación? Ni idea, pero sí sé que la trabajo día a día para que perdure, si es posible, por siempre. A ver Cara, deseo tu opinion”. Víctor.

Apreciado Víctor… Me encanta eso de que los 50 son los nuevos 40. Es así. Puedo dar fe de eso. Cuento con un grupo de amigas, todas divas, en sus cincuenta y tantos, que son mujeres fabulosas, dinámicas, bellas, encantadoras, así tal y como describes a Paula. Sí hubo una época en que a las mujeres después de los 40 las invisibilizaban, pero eso ha quedado atrás. El mundo es de nosotras, sí me incluyo. Y aunque quedan remanentes de tan primario pensamiento, y cretinos con intenciones de perpetuarlo, somos muchas las mujeres que las décadas las llevamos con gracia y clase. Que el Universo bendiga tu fortuna. Ciao!

Escribe a caramia@elnuevodia.com

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