Avisar de contenido inadecuado

El caso Beatriz Zamora, una luz en el universo

{
}

 TAGS:undefined

 

 

 

Arrebatarle a la realidad o la imaginación, un momento de su esencia es un gran reto de todo artista plástico pero convocarse a descubrir lo “sublime” es algo menos que imposible. Y sin embargo…hay quienes lo intentaron, y otra, lo realiza todos los días y las noches sin descanso.

La tarea se complica aún más cuando se decide utilizar sólo el Color Negro para plasmar su creación en figuraciones abstractas y más, ya sin pinceles y brochas, porque fueron arrumbados, sólo quedan las manos como las principales herramientas del contacto al acto de la creación.

Beatriz Zamora se ha caracterizado, desde hace más de dos décadas y media, por ser la única mujer y artista mexicana en utilizar el color Negro en más de dos mil quinientas obras, en formatos de gran tamaño. Pinturas, texturas, exhibidas en Europa y Estados Unidos y México.

Su experiencia para llegar al color de lo absoluto, de la nada y el todo, fue resultado de un largo proceso en el que tuvo que transitar por la ciencia, filosofía, literatura y por una profunda meditación de lo que representa el ser humano, además de invertir varios años en intentar llegar a la esencia de los colores como rojo, verde y azul.

Inspirada en Rembrantd, y en pintores holandeses, y en la escuela de Nueva York -la hija de Don Rutilio Zamora, a quien éste formara con altos valores éticos y de nacionalismo-, se convenció, un buen día ya siendo excelente dibujante y pintora, que no había otra tarea más importante en su vida que reflejar el mismo universo como el principio y fin de la humanidad y que todos los caminos y los colores llegan y parte inevitablemente de El Negro.

Beatriz quien sabe cual es el sabor de la tierra, decidió un largo camino sin retorno tomada de las manos de El color Negro. Su mejor éxito llegó, después de muchos experimentos, en 1978 cuando una de sus obras: El Negro. Serie segunda. Número 4, Técnica mixta sobre tela. 300 x 148 cms., fue reconocida con el Premio Nacional de Pintura otorgado por el Instituto Nacional de Bellas Artes.

El día de la ceremonia, nos dice la artista ahora refugiada en la casa de su hija, en entrevista con EXCELSIOR, “las cosas se complicaron”, porque Enrique Guzmán, otro artista concursante, encolerizado encabezo a más de treinta personas para que destruyeran el cuadro y me agredieran, situación que pudo controlarse a tiempo y no pasar a mayores. La obra no sufrió daño alguno, sin embargo ese día alguien entró a mi casa y la destrozo, recibí amenazas de muerte y tuve que autoexiliarme por ochos años en la ciudad de Nueva York, donde seguí trabajando y exponiendo. Al final de ese periodo recibió también amenazas de muerte por otros artistas neoyorquinos.

Todo eso Juan, me dice la pintora, es resultado de la envidia y la mediocridad. No alcanzan a entender la fundamentación de lo que representa el Color Negro. Ello es lo absoluto, es el silencio, el origen de la vida, es la luz, el universo, el centro del átomo. Lo es todo. Te lleva invariablemente a la meditación. Y eso no es fácil de entender-, nos dice Beatriz Zamora, quien vestida con ropa casual de color negro, recibió a este reportero y a Maira Bautista Neumann.

Beatriz, buscadora incansable de las formas más diversas de encontrar lo sublime y quien ha utilizado carbón mineral, resinas, obsidianas y todo tipo de materiales especialmente naturales de color negro, que con sus manos moldea, insiste en crear otros modelos culturales de la percepción de la vida a través del arte, bajo una teoría sustentada y ahora probada, la cual, admite, no es del interés de los círculos de quienes detentan el poder del arte en México.

- Una obra así ¿es vendible?

 

“No, responde en tono firme. Como es otro concepto no es tan fácil sea adquirida por compradores o expuesta en galerías. Hay ignorancia en su comprensión, nos explica Beatriz bajo la luz destellante de tres grandes cuadros negros, impregnados de pirita, con bordes al centro como caracoles y largas estelas, que al reflejo de reflectores, se convierten en una lluvia de estrellas, cuadros de donde emana luz, rayos de todos colores que parecen ser un pedacito del gran universo, pero que por el momento, son testigos fieles de esta entrevista donde la pintora, se también se queja de la falta de ayuda de organismos como el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Una gran parte de mi obra es producto de los fondos del Estado, del pueblo. Yo esperaba obtener la beca este año y así poder continuar pintando, pero no fue así, sólo recibí “largas” y promesas de funcionarios como Walter Boelsterly del INBA y de Mario Espinosa, secretario del FONCA. Mi obra lo merece, mi trayectoria, además a mis setenta años, ya no estoy para ir a pedir trabajo, tengo toda una vida pintando y con reconocimiento internacionales, mientras que aquí en mi país soy ignorada, dice Beatriz en prudente tono.

Un punto importante, nos dice esta natural artista que encontró su vocación ya adolescente, es revisar la integración del comité de becas del FONCA, donde destaca la manipulación del mismo comité por el señor Gilberto Aceves Navarro.

El lunes de la semana pasada, la autora de la teoría de El Negro, fue lanzada de su casa-taller, donde residía desde hace catorce años en el centro de la ciudad de México, por no lograr pagar la renta que ya acumulaba casi un año. Tres camiones y treinta trabajadores, cargaron las tres toneladas y media de obra, que fueron protegidas por la desinteresada intervención de la Secretaría de Desarrollo Social y ahora descansan en una de las bodegas del gobierno capitalino, allá por la cabeza de Juárez, al Oriente de la ciudad.

 

Ahora, sin su taller ni vivienda, sin dinero, refugiada en casa de uno de su hija, Beatriz vive intensos momentos de su vida. El próximo once de agosto, será merecedora de un homenaje nacional en el Museo del Chopo por su trayectoria y además, el famoso cuadro, Serie segunda. Número 4, Técnica mixta sobre tela. 300 x 148 cms, ganador en 1978, por el INBA, está siendo exhibido en la sala Carlos Pellicer, del Museo de Arte Moderno. Sin duda, altos contraste obscuros vive ahora la autora de la teoría de El Negro.

“Es injusto lo que está pasando con Beatriz Zamora. Ahora al artista no hay quien lo proteja. Las instituciones culturales, no están siendo responsables de lo que les toca”, dice en tono molesto Ariosto Otero, excelente pintor muralista.

Entrevistado por EXCELSIOR, señala que “más que crear otros organismos como Ong’s, debemos obligar a las instituciones a cumplir con su función. Pero a estas alturas, no creo que a la señora Sari Bermúdez, se interese por ayudar a la cultura. La misma Cámara de Diputados debiera obligarla a revisar casos como éste y nosotros ser vigilantes del actuar de la Comisión de Cultura”.

Jorge Pantoja de la Asociación Cultura ACUDE, también refiere que a Beatriz como a otros artistas en esa condición y con obra, debieran ser atendidos, “debe existir un margen de bienestar social para que el artista produzca, piense, esté inmerso de lleno en su obra”

Y los museos, dice Pantoja, debieran destinar una parte de sus salas a la exhibición, durante el año, para que los artistas, con trayectoria y obra, tengan una nueva oportunidad y no sólo los que se consideran están de moda.

En esta larga entrevista, de la cual Sendero Público, sólo prefirió destacar parte de lo más importante, amigos de la pintora integrados en un comité de ayuda económica, solicitan donativos a la cuenta: 01050947544, Banamex, a nombre de la misma autora, Beatriz Zamora Urbina para continuar con sus trabajos. Y si la quieren localizar para externarle solidaridad y autoproponerse en un comité de apoyo, se encuentra en el número telefónico: 56 58 42 78. Mas información en www.beatrizzamora.com

 

subir imagenes

{
}
{
}

Deja tu comentario El caso Beatriz Zamora, una luz en el universo

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre