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Charlie Sheen quiere controlar la ira

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Antes de confrontar problemas, debido al abuso del alcohol y las drogas, fue el actor mejor pagado de la televisión en Estados Unidos, gracias a su personaje Charlie Harper enTwo and a Half Men. Ahora regresa "reformado" como un psicoterapeuta en su nuevo sitcomAnger Management, que se estrenó el 19 de julio en Venezuela por el canal TBS very funny.


Es una soleada tarde en Los Ángeles y no hay paparazzi a la vista. El salón del hotel Four Seasons de Beverly Hills destila una gran expectación, mientras los periodistas se acomodan en sus asientos. Alrededor se alínean relacionistas públicos, colegas y amigos del actor. Todos lucen ansiosos como si esperaran ver al lobo feroz. Su publicista toma la palabra. "Bienvenidos a la conferencia de prensa con Charlie Sheen. Ya está en camino y estará con nosotros en 15 minutos", señala con una cándida sonrisa que oculta cierto nerviosismo. "Queremos recordarles que no pueden tomar fotografías, pedir autógrafos o hacer preguntas 'personales'. Estamos aquí para hablar de su show, Anger Management".

Sheen llega a su cita, sonriente pero quizá un poco abrumado por el trámite que debe cumplir: presentar su nuevo sitcom, ya estrenado en Estados Unidos, a una veintena de medios extranjeros. Lleva lentes, viste jeans y una camisa gris, con las mangas arremangadas. Pronto, toma su lugar al frente del auditorio. Se sienta. Apoya sus codos sobre la mesa y los retira. Cruza sus brazos. Sonríe. Comienza a hablar con moderación, pero luego entra en calor y se relaja. No saca los colmillos. Se comporta más bien como un apacible cordero. Sereno y amigable, responde con humor a todas las preguntas.

Regreso y despedida
Hasta los mejores trenes pueden descarrilarse con el paso de los años. Eso fue lo que le pasó a quien fuera el actor mejor pagado de la televisión en Estados Unidos. Tras confrontar problemas con drogas, alcohol y prostitutas, perder los estribos en público -hasta el punto de afirmar que era un brujo, tenía sangre de tigre y poseía el ADN de Adonis-, ir a parar al hospital e iniciar varios procesos de rehabilitación, fue, primero, suspendido y, luego, despedido de la popular serie de televisión Two and a Half Men.

Los titulares de los diarios de esa época hablan por sí solos: "Sheen pasa el día de Navidad en prisión tras ser denunciado por violencia doméstica. Charlie amenaza a su esposa (Brooke Mueller) con un cuchillo. Sheen: 36 horas de fiesta, un maletín de cocaína y al hospital. El actor se monta una juerga en Las Vegas con actrices porno. El protagonista de Two and a Half Men es despedido de la popular serie". Esas fueron algunas de las polémicas noticias que conmocionaron a sus fans durante 2009, 2010 y 2011.

Pero ahora Sheen está de regreso y el show debe continuar. El actor se muestra feliz con su nueva comedia, pero confirma que, después de esta serie, se retira. "Hay muchas cosas que quiero hacer, que no involucran el negocio del espectáculo. Quiero convertirme en crítico de televisión. ¿Pueden imaginarlo?", bromea primero antes de responder con más seriedad.

"Incluso consideraría ser un scout de beisbol. Son fantasías que podrían convertirse en realidad. No lo sé. Hay muchas vidas que vivir allá afuera. Ya no quiero preocuparme por los números de una película en la taquilla o por el rating de un programa de televisión. No estoy diciendo que no esté agradecido. Soy un jodido ensueño como resultado directo de la televisión, el cine, los fanáticos y... los críticos. Pero hay cosas que me gustaría hacer en privado, sin tener que probar nada a nadie. Quiero bailar, pintar, escribir más poesía, criar a mis hijos, viajar e ir a explorar. Sería bueno adorar a un Dios diferente algún día".

En la noche de estreno, su nueva serie en Estados Unidos rompió récords de audiencia al registrar más de cinco millones de espectadores, pero en la segunda semana los números descendieron levemente. Las opiniones de los críticos han sido dispares. Sheen expresa que no le hacen cosquillas. "No las leo. No sé lo que dicen. Si creyera en las malas reseñas, tendría que creer en las buenas. Me dijeron que hubo algunas que no eran favorables, pero los ratings hablan más fuerte. Esas son las críticas a las que presto atención. Esos son los fans. Tengo confianza en que les hemos dado un show inteligente y bien diseñado". Para el intérprete, muchos comentarios son ataques directos contra él. "Algunos críticos hacen reseñas 'personales' sobre mí. Les parece que lo voy a hacer mal en cualquier proyecto en que me involucre. No importa. Mis hijos no me van a querer menos por eso".

Charlie vs. Charlie
En Anger Management, Charlie encarna a Charlie (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia), un psicoterapeuta poco convencional, especializado en el control de la ira, que sostiene consultas grupales en su casa y es consejero de los presos de una cárcel estatal. Divorciado de una mujer con mente positiva, pero con pésimo gusto para escoger sus relaciones, padre de una obsesiva hija adolescente y "amigo con derechos" de una atractiva colega, Charlie debe aprender a aplacar sus propias explosiones de ira, que arruinaron su carrera en los tiempos en que era un prometedor prospecto de las Grandes Ligas, para poder armar las piezas de su rompecabezas, ser un buen profesional y un mejor padre.

Es la tercera vez que Sheen interpreta a un personaje que también se llama "Charlie". La primera vez fue en Spin City, luego en Two and a Half Men y ahora en Anger Management. ¿No es un poco inusual? "Creo que es un guiño de los productores del show que me hace inmediatamente familiar. Eso es lo que creo, pero no tengo la fórmula detrás de esa decisión. Mucha gente puede sintonizar la serie, darnos la bienvenida en su sala y no sentirse amenazados. He usado mi nombre durante largo tiempo, la gente lo sabe".

El personaje que encarna se inspira, una vez más, en sus propias experiencias. "En Two and a Half Men se hizo muy bien. En este show será similar, pero de manera más madura. Bruce Helford -el productor ejecutivo- es muy inteligente para señalarme los tópicos que no puedo sobreactuar". Sheen también explica con sorna que esta comedia es un "asunto de familia", en la que participan familiares y amigos: su padre, un hermano, un sobrino y hasta una exesposa -Denise Richards-, entre otros. "Todos me han brindado su apoyo. Es bueno encontrar rostros conocidos que me incentiven a dar lo mejor de mí. No puedo fallarles".

Sus paseos por el diván y las vivencias de un amigo cercano le sirvieron al actor para preparar su papel. "Pasé un tiempo en psicoterapia y manejo de la ira. Me documenté muy bien. No sabía que, en aquel tiempo, estaba haciendo una investigación para este show, pero es bueno estar en la silla y no en el sofá. La terapia es buena para cualquier persona que esté dispuesta a cambiar o que quiera escuchar una opinión o un punto de vista diferente sobre ciertas situaciones. Es un lugar neutral para explorar ciertos problemas".

En busca de su redención
Cuando le ofrecieron el papel, el actor no tenía la certeza que podría encararlo, pero le dijo a los productores: "Seguro, no hay problema". Ahora se siente agradecido. "Esta es la primera vez en mucho tiempo que me siento feliz, más joven y ligero", expresa Sheen, quien también trabajará con el director mexicano Robert Rodríguez para interpretar al presidente de Estados Unidos en la cinta Machete Kills. "Anger Management significa para mí un retorno a la inocencia. Es un proyecto que me enriquece y no me debilita".

A quienes ven su regreso como una dulce revancha, el actor de 46 años dice que ha pasado la página y continúa con su vida. Cuando le preguntan sobre su despedida de su anterior sitcom, hace una pausa y pregunta: "¿Qué serie?"... "Two and a Half Men", le responden. "¡Ah, ese show! Realmente no me despidieron, me cambiaron. Ellos continuaron y están haciendo lo mejor que pueden. Nosotros estamos acá y estamos haciendo lo mejor que podemos. Hay mucho espacio para todos, saben", dice antes de revelar la principal lección que asimiló tras lo sucedido. "Aprendí que la ropa sucia no se lava en público".

Sheen explica que deseaba volver porque tenía una deuda con sus fans. "No podía irme así. Mi legado no podía ser lo que pasó al final de Two and a Half Men", continúa. "Durante siete años realmente disfruté el show y estuve orgulloso de formar parte de él. Desde los escritores hasta los actores, hicimos uno de los mejores trabajos de televisión en mucho tiempo. Fueron buenos tiempos. Esas son las cosas a las que quiero aferrarme".

Quizá en busca de su propia redención, Sheen rinde tributo a sus compañeros de Two and a Half Men. "Vi a un chico (Angus T. Jones) crecer en un estudio. Vi el genio de Jon Cryer florecer", comenta y hasta se permite palabras de elogio para el productor ejecutivo, Chuck Lorre, a quien insultó tras su despido. "Ese tipo esculpió esa serie como Rembrandt o Picasso. Construyó un ambiente para mí que era un 'escape soñado'. Cuando el show se tornó doloroso al final, no podía dejar que eso fuera todo lo que el mundo recordara. Sin importar que ellos continúen, eso no es mi problema, yo quería hacer algo que se sintiera más como un cálido abrazo que como una mordida de serpiente". Su motivación fue hacer olvidar esa parte de su pasado y emprender un nuevo proyecto, con un poco de suerte, incluso aún mejor. 

 


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