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Ciclismo maldito

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Un desasosiego interminable, un deporte maldito, constantemente golpeado por las desgracias. El ciclismo, otra vez castigado con crueldad, sin tregua, sin compasión. Una actividad más cercana a las páginas de sucesos que a las inherentes de la competición. Un ejercicio de riesgo, con resultados fatales, irreparables.

La absurda muerte de Iñaki Lejarreta vuelve a teñir de luto a un ciclismo sin consuelo. Una familia destrozada por un desgraciado accidente. Puta carretera. IsmaelMarino, no hay palabras para amortiguar vuestro dolor y el de vuestros seres más queridos. Otro nudo en la garganta, otro latigazo en el estómago para todos los aficionados al ciclismo.

 

No hay descanso para la angustia, para las lágrimas. La tragedia de Iñaki, uno de los mejores corredores de 'mountain-bike' de España, ha vuelto a conmocionar a un sector demasiadas veces asociado a la fatalidad. Repetición del desconsuelo padecido en los últimos meses con Víctor CabedoWouter WeylandtXavi Tondo. Nuevo atentado a la lógica, nuevo vacío irreparable. Desapariciones prematuras, como las de los añoradosChava Jiménez, Marco PantaniFrank Vandenbroucke, aunque fueran en circunstancias distintas.

Otra dolorosa ausencia. Otro accidente fatal, otra despedida traumática, y son tantas: Antonio MartínFabio CasartelliRicardo Otxoa. Una lista inagotable, donde también figuran Tom SimpsonJuan Manuel SantistebanJoaquim AgostinhoManuel Sanroma...

No hay otro deporte más estigmatizado por el infortunio que el ciclismo. A los despreciables escándalos de dopaje protagonizados por médicos sin escrúpulos y corredores carentes de ética, se unen esos traicioneros accidentes de carretera. El número de ciclistas fallecidos en accidente de tráfico, tanto en carretera como en ciudad, superan cada año los 50. Informes oficiales señalan que durante 2012 al menos 13 ciclistas murieron en accidentes de carretera. En 2011, fallecieron 32 corredores en carretera, sin incluir los caídos en ciudad.

La Agencia Efe ofrece una ristra de datos tremendos: 77 ciclistas fallecieron en 2010 (tanto en vías interurbanas, como en ciudad); 56 murieron en 2009 y 54 en 2008. En 2007 cayeron 89; en 2006 fueron 75 y en 2005 los desaparecidos fueron 82. Según el Instituto de Investigación sobre Reparación de Vehículos, Centro Zaragoza, la mayoría de los accidentes tuvo lugar en las carreteras y, dentro de éstas, en las vías cuyo arcén era inferior a metro y medio o en vías en las que éste era inexistente o impracticable.

Datos fríos, pero detrás de ellos se esconden profundas tragedias. En la carretera, el ciclista es el más vulnerable. Por favor, seamos más prudentes. No hay una muerte más ilógica que la provocada por una actividad deportiva, lúdica. Y es que salir a entrenarse con una bicicleta se ha convertido en una aventura con resultados catastróficos. Por favor, seamos más prudentes. Basta ya.

DEP, Iñaki.

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