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COLUMNAS Séptimo Día

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La manida decisión del Gobierno nacional, a través de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), de colocar ‘chips’ a los vehículos en el Estado Zulia, para poder adquirir la gasolina necesaria,  generó una gran polémica en todo el país.
Esta vieja práctica, ya operativa en el estado Táchira, con el baladí argumento de poder controlar el contrabando de extracción del combustible a la hermana República de Colombia, no termina de convencer a la población.
En efecto, para nadie parece ser un secreto, la mecánica utilizada por los contrabandistas que operan en la frontera y se comenta que lo hacen, a través de enormes gandolas surtidas directamente en las plantas procesadoras, procediendo a trasladar la “mercancía” por los llamados caminos verdes, con la supuesta custodia y complicidad de los organismos de seguridad, en especial de la Guardia Nacional.
Por otra parte, se ha creado una matriz de opinión en el entendido, que lo que se busca con esta medida no es precisamente controlar el contrabando de extracción, sino, regular el consumo y evitar se cree una crisis de escasez, dada la baja producción, lo cual ha obligado a su importación desde Norteamérica.
Además, por encontrarse el país inmerso en una contienda electoral, este tema ha tomado fuerza y se escuchan comentarios de diversas índoles, los cuales van desde calificar a todos los zulianos de “contrabandistas” hasta, la de aplicar caprichosamente una medida, que en nada abona a favor de la solución del problema planteado.
No obstante, la colocación del ‘chip’ logró levantar una gran polvoreda al especularse, que se hará extensivo a todo el país, mientras el problema que condujo a esta decisión sigue invariable, lo cual ha obligado al Gobierno nacional a la suspensión de la arbitraria medida, ante las amenazas de la paralización del transporte público, el rechazo unánime de la población y el mensaje enviado a través de las “encuestas”.
Definitivamente una vez más, el Ejecutivo nacional se equivoca en el diagnostico de la problemática y peor aún, en la solución a aplicar, al pretender resolver el asunto por sus consecuencias y no por sus causas; de todos pareciera ser conocido como opera el contrabando de extracción y quienes lo avalan o lo permiten. Así se resume todo este enredo. Valor y pa’lante.

Jesús Granadillo Ávila
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