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Una máquina expendedora de productos eróticos | El Mundo

 

 

Una caja de preservativos de 12 unidades de una de las marcas más conocidas no llega a cinco euros. La de seis apenas cuesta más de dos euros y un 'paquetito' de tres, sólo uno. Pero no sólo son profilácticos lo que ofrecen las máquinas expendedoras que cada día proliferan más nuestro país, muchas de ellas también tienen productos eróticos como bolas chinas, dados y hasta masturbadores masculinos y femeninos por precios dos y tres veces más bajos que en las tiendas oficiales. El vending del sexo es una realidad.

Pero las ventas no son todas iguales y el verdadero éxito radica sobre todo en la ubicación y en la imagen que dan las propias máquinas. Aldryn Rodríguez es propietario de Madelven, una empresa dedicada a la comercialización de productos para vending y productos eróticos, y asegura que ésta es una "venta por impulso", por lo que la ubicación es fundamental. "No se compran marcas blancas, ya que el cliente lo que busca es ver una que conozca y que le de garantía; la imagen es muy importante", afirma.

Psicológicamente, explica Rodríguez, el cliente de este tipo de máquinas está limitado a 10 euros. "Si hay un producto que valga más, no lo va a comprar". Y esto los propietarios lo tienen muy claro. Afirma que estos productos se venden y se compran más baratos que en otros cauces 'oficiales', ya que no hay mano de obra, ni alquiler del local ni gastos añadidos. Tan sólo el gasto de la propia máquina. Éstas suelen costar entre 4.500 y 7.000 euros.

Otra de las empresas de este sector, Cajiexport Internacional SLU, asegura que los productos están garantizados por certificados europeos y que las máquinas se instalan estratégicamente, en lugares donde haya movimiento de personas, zonas turísticas, donde se mueva gente joven, etc. "Dentro de cada ciudad se consume más en los sitios dedicados al ocio".

Por otro lado, en cuanto a la venta de máquinas a otros propietarios, en España ha disminuido bastante. Explica el responsable de esta empresa que ahora suelen ser pequeños compradores que tienen un local y desean instalar una máquina en sus negocios como un complemento más.

Para los Sex Shop, no son competencia

Pero a pesar de la proliferación de estas expendedoras, no resultan competencia alguna para los Sex Shops de 'toda la vida'. Así lo afirma Cristóbal Icaza, director de la cadena Amantis. "La demanda de artículos eróticos sigue su curso normal, cada vez hay más gente que desea conocer qué puede aportar a su vida sexual estos productos, y sin embargo, cada vez más, la gente se interesa por artículos de buena calidad pero a un precio más ajustado".

Icaza destaca la atención personalizada, la variedad de productos, el que puedas ver o tocar los artículos y escuchar recomendaciones de profesionales como las grandes diferencias que existen entre comprar productos eróticos en máquinas de vending a hacerlo en tiendas especializadas.

Los expertos en sexología les dan el visto bueno

"Mejor que lo compren a que no usen nada", confiesa el subdirector del Instituto Andaluz de Sexualidad y Sexología, Arun Mansukhany. Este psicólogo clínico y experto en sexología explica que en los adolescentes hay un fenómeno de impulsividad muy importante, por lo que este tipo de máquinas pueden ser muy "útiles".

Asegura además que realmente, la vergüenza ocupa un lugar importante en los jóvenes a la hora de 'no comprar'. "En las grandes ciudades no pasa tanto, pero en las localidades y pueblos más pequeños sí puede ser un problema". Lo que ocurre, aclara este psicólogo es que muchas veces aplazan el "momento de comprarlo". Es decir, por vergüenza no quieren ir a la farmacia y alargan esa espera.

Del mismo modo, la doctora y sexóloga del centro de sexología Amaturum de Madrid, Ana María Coro, puntualiza que aunque parezca una "tontería" esta vergüenza todavía existe. Por eso, para ella, el uso de estas máquinas para conseguir preservativos es totalmente positivo. "Rompe las barreras que dificulta a los chicos ir a comprar; así que cuantos más puntos de venta existan, mucho mejor".

El control de calidad, asegura la especialista, es bastante bueno. "Es muy difícil que un preservativo se estropee, a no ser que esté durante mucho tiempo en un sitio con una temperatura muy elevada", asegura. Por eso, aconseja no llevarlos nunca en la guantera del coche.

En cuanto a los artículos eróticos, el sexólogo del Instituto Andaluz afirma que no suelen incitar a los jóvenes a comprarlos, aunque "estén ahí". Curiosididad sí, afirma, pero comprarlos es otra cosa. La gente en materia de sexualidad, explica, utiliza los aditivos sexuales con la edad, de mayores. "La sexualidad para los jóveneses totalmente genitalista y les cuesta ver que hay otras partes del cuerpo". Por ello aconseja que se enseñe al adolescente que existen otras y muchas más formas de disfrutar de la sexualidad.

 

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