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La enfermedad del Presidente

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COLUMNAS

La enfermedad del Presidente

Por Luis Fuenmayor Toro
lft3003@yahoo.com

 
 

Días antes de conocer, por boca del propio Presidente, la posible recidiva de la enfermedad que lo aqueja, le escuché decir en una reunión con el PSUV, si mal no recuerdo, que con seguridad los acompañaría en la lucha emprendida hasta 2018, pues ya no estaba seguro de poder ir más allá, como siempre había sido su deseo. Me llamó la atención esa declaración e imaginé que alguna razón habría para la misma, pues significaba un cambio importante en relación a las arengas presidenciales, las cuales generalmente extendían cada vez más el total de años del gobierno de Chávez, para rabia de los opositores organizados primero en la Coordinadora Democrática y actualmente en la Mesa de la Unidad Democrática. 
Quise comentar esta impresión con varios amigos chavecistas, pero la simplicidad con la que casi siempre manejan todo lo referente al Gobierno y el Presidente me desanimó a hacerlo. A los pocos días, luego de multitud de rumores nacionales e internacionales, sobre un posible deterioro de la salud del Presidente, y de declaraciones de altos funcionarios atribuyendo los mismos a una conjura del imperialismo estadounidense y la lacaya burguesía venezolana, el propio Presidente se vio obligado, como él mismo lo señaló, a informar a la nación que en el sitio del tumor original había aparecido una neoformación de unos dos centímetros de diámetro, que obligaba a tener que ser nuevamente intervenido para extraer el tumor y diagnosticar exactamente de qué se trataba. 
Luego, los rumores no eran obra de una conjura nacional con conexiones internacionales, sino producto de la falta de información oficial sobre la salud presidencial. No es que la conjura no exista; de hecho las actitudes y declaraciones permanentes del Gobierno estadounidense no hacen más que confirmarla, sino que las publicaciones en Brasil y Venezuela, así como las noticias en la red, tenían otros  orígenes, como se demostró después. El desconocimiento del asunto, incluso por altos funcionarios del régimen, mantiene en ascuas a buena parte de la población: Unos porque quieren al Presidente, otros porque le profesan un odio que no pueden disimular y un tercer sector que opina se trata de una situación que involucra a toda la nación y, por lo tanto, no debe ser manejada como si se tratara de un secreto de Estado.     
La candente coyuntura política venezolana está siendo atravesada por situaciones ajenas pero que claramente la afectan, lo cual no puede ser ignorado, pues involucran el destino de toda la nación y no sólo el del Gobierno y su partido. Uno de estos aspectos es la lamentable recaída de la enfermedad que sufre el Presidente, cuyo desenlace no es algo que dependa de su voluntad, ni de los deseos de sus familiares, amigos y seguidores. Es muy peligroso, para el futuro del país, no estar preparado para las distintas contingencias que se puedan presentar.

Luis Fuenmayor Toro

TAGS Opinión Columnas

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