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Joven fue asesinada y quemada

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Vivía en el barrio Andrés Eloy Blanco. Este miércoles por la noche salió a comprar unas tarjetas telefónicas. Ayer la consiguieron muerta, quemada y desmembrada en la avenida Ribereña con 38. Se llamaba Rosángela Jaimes.

Como a  20 metros de la avenida Ribereña, en una carretera de arena por donde alguna vez pasaron los camioneros que iban a recoger arena en el río Turbio, estaban las primeras evidencias. Una concha de munición calibre 9 milímetros, un manojo con 5 llaves unidas por una figura de aluminio; un pedazo de piso de concreto con salpicaduras de sangre y restos de cabellos largos. Sobre otro pedazo de concreto más salpicaduras de sangre y fragmentos de vidrios de la pantalla de un televisor que fue usado como objeto contundente.
A casi dos metros, en sentido al cauce del río, una segunda concha calibre 9 milímetros y como a siete  metros el cadáver.  Una joven delgada, piel trigueña, de cabellos largos,  quien fue quemada de la cintura hacia arriba. La víctima cargaba un pantalón blanco de tela ajustado a su cuerpo. El cuerpo estaba apoyado sobre la espalda, ennegrecido de la cintura hacia arriba por el fuego provocado por los asesinos para carbonizar el cadáver o retardar  la identificación de la víctima.
Al cuerpo se le observaban las vísceras, le faltaba el seno izquierdo, así como todo el tejido muscular de la zona abdominal, pectoral  y  del hombro izquierdo. Presentaba ausencia completa del brazo izquierdo, pero la mano estaba debajo de  la pierna derecha, aprisionada con el talón.
La ausencia del tejido muscular y desprendimiento del brazo izquierdo, fue consecuencia de los depredadores del la zona, perros hambrientos que, durante la madrugada devoraron parte del cadáver y se cree que fueron los que dejaron el cuerpo en la posición en que fue hallado por un labriego este jueves, poco antes de las siete de la mañana.  
Cerca de la región cefálica  de la víctima, al borde de los arbustos, había abundantes rastros de sangre, que hacen suponer que después de asesinar de dos tiros en la cabeza a la joven, y quemar el cuerpo de la cintura para arriba, lo arrastraron y ocultaron entre los arbustos, de donde fue sacado y devorado por los perros.  
En la avenida Ribereña, adyacente al retorno de la calle 38, se cometió el asesinato entre las 10 y 11 de la noche de este miércoles.  Entre esas horas, los habitantes más próximos aseguran haber escuchado  varias detonaciones, los gritos de una mujer y el toque de tambores.  El sitio del crimen es una especie de vertedero, con montones de basura, así como piezas de vehículos que se presume desvalijados.  Por la carretera donde se cometió el crimen accedían al río los camioneros que procedían a la extracción de granzón. En la actualidad, montones de escombros impiden el paso de  vehículos.
Un labriego que caminaba por la Ribereña observó el cuerpo ‘chamuscado’ y desmembrado, fue quien avisó al 171 y éstos a policías regionales, quienes a las siete de la mañana ya resguardaban el sitio del suceso. En el sitio había tierra removida producto del paso reciente de algún vehículo, el que usaron los criminales para llevar a la joven. Dada las características del crimen, hasta el jefe de la Brigada Contra Homicidios del CICPC se movilizó hasta el sitio del suceso con su personal. Como desconocida ingresaron a la víctima a la morgue.
En horas del mediodía, un joven  que buscaba a una prima desaparecida desde la noche anterior, entró a la morgue y reconoció a su prima como la fallecida. Se llamaba Rosángela Javinadic Jaimes Peña, de 16 años, residente de la carrera 1 entre calles 1 y 2 del barrio Andrés Eloy Blanco.  Por la tarde, El Informador supo, por versión de una tía, que la adolescente había salido a las 8:00 p.m. del miércoles a comprar unas tarjetas telefónicas y desapareció. Yezirexth Jaimes cuenta que la llamaron por teléfono y sonaba apagado. Buscaron por todos lados y nadie dio razones de su sobrina.
Rosángela era la única hembra de varios hermanos y dejó de estudiar porque ‘la religión de sus padres’ se lo prohibía. La adolescente tampoco trabajaba, aunque a veces ayudaba a su papá a atender un negocio de bisutería que tiene en el centro de la ciudad.  El CICPC investiga si se trató de una venganza o si la joven fue asesinada después de ser abusada. Los asesinos andaban en carro.
[*] RASTROSUn manojo de llaves quedó en el sitio, hacen suponer que la víctima fue interceptada cuando llegaba a su casa. Cerca, una concha calibre 9 mm, evidencia de un disparo, también trozos de vidrio de la pantalla de un televisor que estaba en el vertedero y fue usado como objeto contundente para golpearla en la cabeza. Los rastros de sangre y cabello en el suelo y estos pedazos de concreto, revelan que allí comenzó a ser atacada.

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