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'No hay una fórmula mágica para el sexo'

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Sexualidad y ciencia

Dice que no hay una fórmula mágica para el sexo, sino que cada uno debe encontrar la suya propia. Pere Estupinyà, químico, escritor y divulgador científico, es un 'ladrón de cerebros', un ávido de la ciencia que no se queda sentado en su casa viendo documentos y estudios pasar, sino que se sumerge dentro de cada laboratorio, participa activamente en cada investigación y es capaz de introducirse dentro de un taller tántrico para tener un orgasmo tan sólo con la mente y hasta pasar una noche entera en un club de 'swingers' en pleno centro de Nueva York. Todo ello, para plasmar en su último libro 'S=EX2, La ciencia del sexo' (Editorial Debate) todos los entresijos que esconde la sexualidad humana de la que, asegura, es un tema científicamente apasionante.

Este experto, que ha trabajado en los Institutos Nacionales de la Salud Pública de EEUU, entre otros muchos organismos, nos descubre hallazgos tan cruciales como que el sistema nervioso es una pieza clave en nuestro comportamiento sexual, que la estructura de los genitales es algo básico para entender nuestras relaciones sexuales o que hombres y mujeres somos más parecidos, en el sexo, de lo que a priori pensamos.

 

¿Hombres y mujeres no somos tan diferentes respecto al sexo?

 

La diversidad de comportamientos que hay dentro del grupo de mujeres y dentro del grupo de hombres es mucho mayor que la que hay entre el genérico de mujeres y el genérico de hombres. Cuando ves dos cuerpos en una relación sexual por dentro está pasando exactamente lo mismo. Los preámbulos son diferentes, pero fisiológicamente lo veo idéntico.

 

 

¿Y es verdad que las mujeres reaccionan, genitalmente, a un espectro muchísimo más amplio de estímulos sexuales que los hombres?

 

Así es, las mujeres responden a un espectro más amplio de estímulos sexuales que lo hombres y uno de ellos son, por ejemplo, las imágenes eróticas del mismo sexo. ¿Y cómo puede ser esto? Pues porque las mujeres reaccionan mejor ante imágenes de sexo lésbico que los hombres ante imágenes de sexo homosexual, no sólo es por prejuicio sino porque ellas empatizan más con la persona que están viendo.

 

 

Desde la experiencia como divulgador, ha hablado con infinidad de personas asexuales, fetichistas, mujeres multiorgásmicas, anorgásmicas o intersexuales. ¿Qué supone toda esta diversidad?

 

Ver cómo desde la perspectiva científica muchas de las cosas que consideramos _"anormales o no naturales" no son en absoluto así. Son poco frecuentes, pero es muy normal que existan. Es normal que haya una gran diversidad, ya que nuestro comportamiento no es estanco. Eso de concebir las cosas como cerradas, desde el punto de vista científico no tiene ningún sentido.

 

 

Dice que sobre gustos sí hay algo escrito, ¿cómo es esto?

 

Por ejemplo, el lenguaje verbal es algo crítico que se ha convertido en ciencia porque finalmente ha puesto a prueba unas hipótesis gracias a un trabajo de campo exhaustivo de experimentos observando a gran cantidad de parejas y se ha demostrado que, por ejemplo, las mujeres son las que empiezan el cortejo o el papel crucial que juega el inconsciente.

 

 

Tanto es así que en el libro asegura que cuando nos giramos para ver la cara de alguien que nos ha resultado atractivo, no se trata de una pura casualidad, sino que ya nuestro inconsciente lo había percibido con anterioridad...

 

Así es, y eso se ha podido observar y demostrar.

 

 

Hasta el siglo XXI no se había analizado la actividad del cerebro durante la respuesta sexual y el orgasmo ¿Por qué?

 

El sexo, como cualquier otra cosa, también es materia de estudio científico y no hay ninguna lógica detrás de que no se estudie. Al igual que en otros aspectos de la medicina, podemos distinguir bien qué elementos fallan, en el sexo debe ser lo mismo. Hace falta una medicina sexual sólida que distinga cuál es el mejor tratamiento para una persona.

 

 

¿Es verdad que es más fácil la subvención para investigación con animales que para estudiar sobre sexo?

 

Sí. Es un tema tabú para los políticos financiar estas cosas. Todavía ese tabú social se transmite en las decisiones científicas y los propios investigadores no se quieren meter mucho en terrenos sexuales por temor a que les acusen de frívolos, pero lo cierto es que se necesita una exhaustiva medicina sexual para ayudar a mejorar muchos problemas sexuales. Además, el sexo es algo que está presente detrás de muchos de conflictos sociales y tenemos que conocerlo y entenderlo a nivel científico.

 

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