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En El Roble se sienten desamparados

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Llegar a El Roble, una escarpada localidad de la parroquia Cabudare, es tarea difícil: si no te atrapan la enorme cantidad de huecos dejados por Hidrolara en sus constantes reparaciones sin reposición de la capa asfáltica, no escapas de los continuos y seguidos reductores de velocidad colocados sin ninguna norma.

Carlos Castillo, habitante del sector 24 de junio de El Roble, expresó que lo que se respira en esa localidad: “Son necesidades que urgen ser atendidas por las autoridades municipales”.

Explicó que como problema primordial, está el conocer dónde están algunos recursos emanados del Consejo Federal de Gobierno y otros del Ministerio de Las Comunas, porque hay una serie de proyectos y obras que no se han iniciado y otros que quedaron inconclusos.

La cancha en olvido


El Roble tiene 13 calles y ocho consejos comunales, más el epicentro es la derruida cancha deportiva, utilizada por no menos de 200 jóvenes.

Los adultos mayores, debido al deterioro progresivo de este espacio en cuestión, se ven obligados a realizar terapias en una de las cuadras.

Según información de la Contraloría Municipal de Palavecino, a la cancha de El Roble le han inyectado 35 mil bolívares para mejoras.

Más tarde, la Alcaldía realizó refacciones con una inversión de 17 mil quinientos.

La Casa de Alimentación también recibió un beneficio por 17.500 bolívares, “que no se observan por ninguna parte”.

La apatía de los consejos comunales y de la representante ante el Consejo Federal es cuestionable, apuntaron los vecinos que se congregaron para denunciar manejo a discreción de recursos públicos, negación de rendición de cuenta y obstaculización para renovación de las autoridades comunitarias.

La casa comunal está inconclusa. El frigorífico y la panadería comunal, otro proyecto de esa localidad, se encuentran paralizados.

-La comunidad exige respuestas y la entrega de un informe detallado acerca del manejo de los recursos públicos, subrayó Castillo.

Gisela Daboín indicó que los desechos sólidos no se recogen en la comunidad tal como lo demanda la ley: tres veces por semana, “pero el cobro por el mal servicio es mensual, lo que se traduce en robo a los contribuyentes”.

La basura permanece en las calles por espacio de 20 días a un mes, contribuyendo con la proliferación de gusanos, moscas y roedores, sin dejar de mencionar los olores contaminantes.

-También soportamos olores de perros muertos que Iaspmupal no recoge alegando que no cuenta con ese importante servicio sanitario, precisó Daboín.

La tarifa más costosa


Los vecinos también se quejaron del elevado precio del transporte público, servicio que presta la línea Autocat.
-Hemos enviado correspondencia a la presidencia de esta línea de transporte público y a la AMTT Palavecino, con el propósito de revisar la tarifa, que consideramos es la más alta del estado Lara, apuntó Castillo.

Carmen Vargas detalló que Autocat, sin existir aumento oficial del pasaje, ya habían incrementado el valor, “ahora imagínate a cuánto va a llegar el pasaje con el aumento en gaceta”.

El precio del pasaje normalmente es de 4,50 bolívares y esta línea cobra 6,50 los días normales y 7,50 los fines de semana.

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