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'Estoy seguro de que Berlusconi ha tenido más sexo que yo'

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Con 23 centímetros el rey del porno Rocco Siffredi (Ortona, 1964) también se muestra preocupado por los recortes, aunque a punto de cumplir los cincuenta su herramienta de trabajo sigue cotizando al alza tras más de 1.500 películas. Estos días se encuentra en Ibiza, donde celebra ante miles de personas uno de los dos espectáculos eróticos de la discoteca Amnesia durante la famosa fiesta de la espuma.

Pregunta.–¿Usted cuando no piensa en escenas porno?

Respuesta.–Es que mi vida es un poco surrealista. No todo el mundo se levanta por la mañana, tiene a sus hijos y luego tiene que ir a trabajar con tres o cuatro chicas distintas y se le tienen que ocurrir cosas sexuales fantasiosas. En realidad, yo trabajo con la personalidad de las chicas. Lo mejor es que vengan y que te digan que quieren vivir experiencias. La pornografía es probar a hacer cosas nuevas. Hay una escuela de chicas en el porno que mira el reloj y te preguntan los minutos que tienen que estar en una postura. Eso no es porno, eso es prostitución, que es la antítesis del porno, y en el porno de 2012 eso no es aceptable.

P.–¿El porno para mujeres es porno de hombres con más diálogos?

R.–La mujer quiere una sexualidad igual que la del hombre. Creo que las mujeres entienden mejor mis películas. No es cierto que quieran ver cosas más suaves o más románticas en una película erótica. La escritora Erika Leonard James es un fenómeno editorial entre el público femenino y habla de sumisión de la mujer, y hasta de sadomasoquismo. Cuando me llamaron para preguntarme qué me parecía dije que llevaba 25 años diciendo lo mismo. La mujer quiere ser sometida, le gusta ser sometida, pero a la vez es un juego, debe ser sometida cuando ella quiere y debe poder salir cuando ella quiere. Ese es el rol de la mujer, pero si lo dice un hombre es machismo, y si lo dice un actor porno pues no es serio, pero lo dice una mujer, que además es escritora, una intelectual, y además lo pone en un libro, pues resulta que es algo precioso. Fíjate, es el top de la literatura erótica femenina y habla de sumisión de la mujer. Para entrar en el culo de una mujer debes entrar primero en su cerebro.

P.–Con la crisis, ¿también se recorta en el porno?

R.–El porno estaba en crisis antes de la crisis por culpa de Internet. Le pasa como la prensa, que la gente accede a los contenidos sin pagar. Ahora todo es difícil. Antes trabajaba por cuatro millones de euros en una película y ahora por 200.000 o con suerte 300.000.

P.–¿Se ve haciendo una peli porno sobre la crisis económica mundial?

R.–(Risas) Creo que no. El sexo es lo mejor para olvidar la crisis por lo tanto nunca haríamos una película porno para recordarlo. Por eso creo que estaría bien que Berlusconi regresara a la política italiana.

P.–¿Para pensar en porno?

R.–Yo nunca he votado. No es una cuestión de derecha o izquierda. Ahora es absurdo hablar en esos términos, sino de cómo sacar a este país de la crisis, pero es demasiado grande para que la gente corriente podamos hacer algo. Creo que el actual gobierno italiano, igual que el de España, ya sabe que con la austeridad no es suficiente. En 2011 decían que salíamos en 2013 con políticas de austeridad pero ahora ya dicen que en 2015. La economía está muerta y no creo en la rígida austeridad. Prefiero a Berlusconi con el bunga-bunga que a Monti. Con Berlusconi no saldríamos de la crisis pero Italia moriría follando con una sonrisa. Con Monti moriremos enculados.

P.–¿Es cierto que ha ofrecido a Berlusconi hacer una peli juntos?

R.–Pues sí, ya que ahora tenía más tiempo. Y de momento no ha dicho que no. A él le encanta su imagen de latin lover. Estoy seguro de que al público le sorprendería. Yo he hecho 1.500 películas porno pero estoy totalmente seguro de que Berlusconi ha tenido más sexo que yo. Primero, porque tiene casi 30 años más. Segundo, porque, como todo el mundo sabe y él mismo dice, es una persona sexualmente muy activa. Una vez al final de una comida con periodistas empezó a hacer bromas y dijo que él y yo teníamos el mismo problema, que sufríamos de priapismo. Mira, con 76 años tenía 30 chicas en el Palazzo Grazioli, y yo con 76 años me veo tirado en una playa tomando el sol y sin moverme. Por eso, chapeau. Mi sueño y el final de mi carrera sería hacer una película con Berlusconi.

P.–¿Tan mal está la cosa que ya no hace peritajes de su pene, que estaba asegurado en 600.000 dólares?

R.–Lo he intentado pero la compañía decía que tenía que verlo antes y después de cada película y era muy farragoso. Lo pensé al principio porque había tenido varios incidentes. Una vez una actriz me lo mordió; y otra, en Alemania, nos vimos en medio de una escena rodeados de una nube de avispas. Cuando llegué a la caravana estaba al borde del desmayo y con cientos de picaduras por todo el cuerpo y más de veinte en el pene.

P.–¿Usted qué hace cuando no está desnudo?

R.–Bueno, en realidad en este trabajo tengo que hacer muchas cosas vestido. Además tengo una familia, que es lo más bonito de mi vida. En verano, me gusta correr por la naturaleza, y en Budapest tengo un gimnasio en casa y un terreno para hacer motocross, aunque es peligroso porque ya he tenido cinco fracturas. Hacer deporte es fundamental para mi trabajo porque para hacer una escena de sexo buena tienes que estar muy bien físicamente. Después de cinco minutos en una posición no te puede doler una pierna o parar porque te estás ahogando. Al cuerpo también le gusta recibir la endorfina natural que produce el sexo.

P.–¿También se baja porno por Internet?

R.–Las nuevas generaciones de chicas están creciendo con eso. Las chicas del Este hacen sexo todas igual porque así lo ven en la red. Eso es malo porque Internet se ha puesto a dirigir la educación sexual de toda una generación. Tiene cosas buenas porque puedes interactuar con otras personas sobre lo que es bueno, lo que se puede hacer, lo que gusta y lo que no, pero al mismo tiempo se muestra una sexualidad en la que el hombre es alguien brusco, se busca lo exagerado, el exceso, el ir más allá. Sin embargo nosotros simplemente tratamos de recrear cosas que en casa no se hacen fácilmente.

P.–Llegó a tener que aislarse de la vida social debido a la cantidad de mujeres que querían tener sexo con usted, ¿cómo es ahora con las redes sociales?

R.–Es bueno y malo a la vez. Muchas veces te ayuda a encontrar chicas que quieren entrar en el porno, pero a la vez es confuso porque muchas se enmascaran en el cuerpo de otras, aunque el 90% que te busca es porque quieren acostarse con Rocco, pero como una curiosidad.

P.–¿Ha pensado en la retirada, otra vez?

R.–Me retiré con 40 y volví a los cuatro o cinco años. No voy a volver a decirlo. Cuando se acabe, se acabó.

 

Foto: Sergio G. Cañizares

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