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Tómese la pastilla azul... aunque ya no sea azul

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Algunos de los medicamentos genéricos más utilizados. | El Mundo

 

Casi como un ritual. A la hora indicada, coge su pastillero, dividido en diferentes píldoras de varios colores. Son las 12 horas, toca la azul. Son las 17 horas, toca la roja. Nada más, muchas veces posiblemente no sea capaz de decir recordar esos nombres largos e impronunciables de la pastillas, pero que se hacen reconocibles por su forma y color. Y así todos los días para luchar contra enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el colesterol.

Este gesto que habremos visto en nuestros abuelos o padecido en más de una ocasión se está viendo afectado por la aparición de los llamadosmedicamentos genéricos, es decir, aquellos que carecen de patentes -de marca- pero que mantienen las mismas cualidades que sus homólogos de grandes empresas.

De esto avisa un grupo de investigadores del Brigham and Women's Hospital (BWH) de Boston, en EEUU, en un artículo publicado en la revista'Archives of Internal Medicine', donde han llegado a la conclusión de que los cambios en la forma y colores de los medicamentos puede provocar interrupciones, abandonos o equívocos en los tratamientos por parte de los pacientes.

Múltiples envases y colores

"En EEUU, los medicamentos genéricos representan actualmente más del 70% de las recetas dispensadas. El mayor problema es que, mientras que estos fármacos son bioequivalentes clínicamente a sus homólogos de marca, a menudo difieren en sus características físicas, como son la forma y el color, lo que puede llevar a problemas a los pacientes que ya se habían acostumbrado a un tipo físico de medicamento", explica Aaron S. Kesselheim, doctor y profesor de la División de Farmacoepidemiología y Farmacoeconomía del BWH.

Y así lo han comprobado al investigar los casos y controles de pacientes que tomaban antiepilépticos y observando la adherencia o no al tratamiento dependiendo de los fármacos genéricos que tomaban y el color y forma de los mismos. "Para ello utilizamos una base de datos nacional de medicamentos con receta y estudiamos la ruptura en el tratamiento y qué podría producirlo, comparando cómo eran físicamente las pastillas que tomaban en recetas anteriores", explica el doctor Kesselheim. Y allí estaba la respuesta.

"Encontramos cerca de 11.500 pacientes que habían interrumpido su tratamiento, alrededor de 136 habían encontrado problemas por el color de sus fármacos, mientras que la forma había interrumpido el tratamiento en cerca de 20 casos. Y esto se debe a que había hasta 37 colores diferentes y cuatro formas distintas para los mismos medicamentos", indica Kesselheim.

¿Y en España?

En España, según datos de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg) a marzo de 2012, uno de cada cuatro fármacos que se consume es genérico y se espera que vaya en alza. Con la entrada en vigor del Real Decreto de octubre de 2011 (9/2011), los médicos prescriben el principio activo y no un determinado medicamento, por lo que el paciente recibe el principio citado ya sea a través de un genérico (que suele ser más barato) o de un fármaco de marca mientras estén en los rangos de bajo precio, explica la doctora Pilar Astier, coordinadora del grupo de seguridad del paciente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).

"Cuando un paciente, sobre todo si tenemos en cuenta el problema de los polimedicados, acude a la farmacia a por sus medicinas, se encuentra que existen diferentes envases y comprimidos que tienen el mismo principio activo, pero que presentan un aspecto diferente dependiendo del laboratorio que lo produzca o, incluso, si no se dispone de genérico y sólo hay marcas, aparece dicha marca y no el principio activo", comenta la doctora Astier. "Es precisamente este punto, la posibilidad de recibir envases con denominaciones diferentes, lo quelleva a confusión de los pacientes y muchas veces a errores que ya se han detectado, como la duplicidad de tratamiento", afirma esta doctora.

Para Moisés Robledo, secretario de información de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), los problemas encontrados en el estudio son también extrapolables a los españoles: "ya no es sólo el problema del envase, sino en el propio formato del medicamento especialmente en pacientes polimedicados que coinciden normalmente con aquellas personas más mayores", comenta. "Si un anciano tiene por costumbre tomarse dos píldoras amarillas y una blanca al día y le cambian los colores, le pueden ocasionar un trastorno que le lleve a medicarse mal o dejar de tomar su tratamiento porque cree que es lo que le hemos recetado", comenta.

Y además, coincidiendo con la doctora Astier, el problema de que varios laboratorios produzcan el mismo principio activo con un aspecto diferente "lleva a más confusión porque si la farmacia no dispone del medicamento genérico de X laboratorio y dispensa otro con el mismo principio activo, pero con un color o forma diferente, es habitual que acudan a la consulta preguntando si es lo mismo que tomaban hace un mes. Esto hace que muchas veces no confíen en que una pastilla sea igual que la que tomaba hace un tiempo y no se cree la adherencia al tratamiento que se necesite", afirma Robledo.

"En la medicación que se receta en Atención Primaria, hemos comprobado que el 48% de los efectos adversos tienen relación con los fármacos, por lo que en los últimos años se han creado programas de atención al paciente polimedicado en muchos servicios regionales de salud que les ayuda a gestionar sus tratamientos", explica la doctora Astier. "Pero para evitar problemas, pedimos al ministerio de Sanidad que tome las medidas oportunas para que si dos productos son equivalentes, por lo menos en sus envases se identifique con claridad dicha igualdad, por ejemplo nosotros proponemos que en todos los envases, en una de las caras principales se explique el principio activo, la dosis y el número de dosis que contiene, algo que hemos plasmado en la campaña 'Isoapariencia: si son iguales, que parezcan iguales'", subraya esta doctora.

Y además, los investigadores de Boston concluyen: "Es imprescindible que se trabaje con los pacientes para que entiendan que sus medicamentos pueden cambiar de forma y color, siendo trabajo esto de médicos y farmacéuticos, ya que las diferencias pueden marcar la adherencia o no al tratamiento".

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